El Juicio Diferido, la Epojé y la Carta Puente entre la Filosofía y la Teoría y la Práctica de la Creatividad

Lic. Carlos A. Churba

El Presente artículo relaciona el principio del “Juicio Diferido” (de importancia central a nuestro entender para la generación de ideas y el desarrollo de la creatividad) por un lado con el concepto de ”epojé” provenientes de los campos filosóficos y fenomenológicos y por el otro, con lo que hemos nosotros llamado "la carta puente", puente entre la creatividad y el psicoanálisis.

Existen dos actitudes, según Rubino, Vicente en su libro Símbolos y Arquetipos en la Tragedia (1), la científico-objetiva y la estético-subjetiva, que conforman una oposición aparentemente antagónica dado que el problema de la aprehensión del objeto se resuelve en una nueva actitud: la actitud fenomenológica de Husserl.

El camino se funda en la máxima husserliana: “ir a las cosas mismas sin supuestos”.

Este fundamento es la epojé, la actitud de suspensión de todo juicio de valor o de realidad ontológica.

La epojé consiste en substituir la actitud natural-ingenua con todos sus prejuicios, opiniones y creencias ante los fenómenos, por una actitud de abstención de conceptos, juicios y teorías respecto del objeto: la epojé es colocar “entre parentésis”, dejar “en suspenso”, “suspender” tales conceptos, juicios y teorías”.

Epojé. (2)
Voz usada por Pirrón, Pirrón de Elis (aproximadamente 360-270 a.C.) gran escéptico de la antigüedad, para designar la suspensión de juicio sobre los fenómenos del mundo y justificar la ataraxia. Fue reactualizada por Edmundo Husserl para explicar el mecanismo de reducción eidético, en un sentido puramente lógico.

El significado lingüístico de la palabra epojé es: detenimiento, alto– para poder ver mejor o de modo más agudo.

Rubino explica: “La epojé revela un carácter esencial de la conciencia, que aclara la paradoja de la ilusoria dicotomía subjetividad –objetividad.
Lo que torna posible la misma epojé es la intencionalidad, es decir, la unidad sintética indisoluble entre el polo del Yo (noésis), y el polo Eso (noema), o sea, la unidad entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido”

Según Dilthey, la obra de arte pertenece a la región ontológica de las ciencias del espíritu y le corresponde como instrumento metodológico y de conocimiento, el acto de comprensión. Este autor afirma: "a la naturaleza se la explica, al hombre se lo comprende”.

Se entiende por comprensión la donación de sentido, y se la define como la “aprehensión comprometida de una situación”.

Rubino expresa: “La situación es la relación del hombre con el mundo, en cuanto limita, condiciona y, al mismo tiempo, funda y determina las posibilidades humanas como tales.

En este desarrollo llegamos a un punto nodal: observamos una coincidencia notable entre el concepto de la epojé con el principio del juicio diferido que venimos aplicando desde hace veinticinco años en los cursos y seminarios de desarrollo de la creatividad, y que ha demostrado su enorme fecundidad para el aumento de las ideas que se requieren para solucionar un problema abierto.
El juicio diferido es la suspensión del juicio sobre el valor de una idea.
Insistimos, cuando coordinamos cursos y talleres para el desarrollo de la creatividad, en la importancia de separar en dos los momentos de la generación de ideas. Proponemos para el primer momento, el del libre fluir de las ideas, la máxima libertad imaginativa, para lo cual hay que suspender, es decir diferir el juicio y proponemos para el segundo momento, el de evaluar las ideas obtenidas en el primer momento, juzgarlas con el máximo rigor lógico.

En síntesis el juicio diferido consiste en separar en dos momentos la actividad del imaginar las ideas de la actividad del juzgar, del evaluar las mismas.

La conveniencia de separar estos dos momentos, tal vez se aclare aún más si tomamos en consideración la diferencia que establece Guilford, en su Modelo Estructural del Intelecto, entre dos tipos del pensamiento productivo: el pensamiento convergente y el pensamiento divergente.

Por lo tanto para estimular el desarrollo de la creatividad es conveniente intentar, ante todo, prescindir de todos los presupuestos de la vida ordinaria (revisión de supuestos de De Bono) y de los conocimientos previos (desaprender), para que las ideas y las imágenes de nuestro interior puedan manifestarse, expresarse lo más libremente posible.


La Carta Puente (3)

Nos parece de interés, para confirmar nuestra conceptualización, hacer referencia a lo que hemos denominado “la carta puente.

Procuraremos tratar la relación entre la creatividad y el psicoanálisis citando un escrito de Freud en el cual da cuenta de la utilización de una carta del escritor, poeta y filósofo Schiller, estudiada por Otto Rank.

Schiller, le escribe a su amigo Korner en respuesta a las quejas de este por su falta de creatividad, la siguiente carta:

«El motivo de tus quejas reside, a mi juicio, en la coerción que tu razón ejerce sobre tus facultades imaginativas. Expresaré mi pensamiento por medio de una comparación plástica. No parece ser provechoso para la obra creadora del alma el que la razón examine demasiado penetrantemente, y en el mismo momento en que llegan ante la puerta las ideas que van acudiendo. Aisladamente considerada, puede una idea ser harto insignificante o aventurada, pero es posible que otra posterior le haga adquirir importancia, o que uniéndose a otras, tan insulsas como ella, forme un conjunto nada despreciable.
La razón no podrá juzgar nada de esto si no retiene las ideas hasta poder contemplarlas unidas a las posteriormente surgidas. En los cerebros creadores sospecho que la razón ha retirado su vigilancia de las puertas de entrada, deja que las ideas se precipiten pêle-mêle al interior, y entonces es cuando advierte y examina el considerable montón que han formado.
Vosotros, los señores críticos, o como queráis llamaros, os avergonzáis o asustáis del desvarío propio de todo creador original, cuya mayor o menor duración distingue al artista pensador del soñador. De aquí la esterilidad de que os quejáis. Rechazáis demasiado pronto las ideas y las seleccionáis con excesiva severidad.» (Carta del 1 de diciembre de 1788.). * El subrayado es nuestro.

Freud (4) a partir de esta carta fundamenta la aplicación de la regla fundamental del psicoanálisis: “la asociación libre”:

“Para muchas personas no parece ser fácil adoptar esta disposición a las ocurrencias, «libremente emergentes» en apariencia, y renunciar a la crítica que sobre ellas ejercen en todo otro caso. Es también una tal disposición condición de la producción poética.
Sin embargo, una adopción del estado de autoobservación exenta de crítica o, como describe Schiller, la «supresión de la vigilancia a las puertas de la conciencia», no es nada difícil. La mayoría de los pacientes la consiguen a la primera indicación, y yo mismo la logro perfectamente cuando en el análisis de fenómenos propios voy redactando por escrito mis ocurrencias. El montante de energía, en el que de este modo se disminuye la actividad psíquica, y con el que se puede elevar la intensidad de la autoobservación, oscila considerablemente según el tema sobre el que la atención debe recaer”.
  • El subrayado es nuestro.


Como podemos apreciar el psicoanálisis se apoya en las ideas de un creador literario (Schiller) para fundamentar su práctica clínica, y a su vez nosotros utilizamos el aporte del psicoanálisis para intentar descifrar el enigma que los procesos creadores plantean a nivel psíquico en el ser humano (5), por lo que le damos una gran importancia a esta carta que a manera de puente permite la circulación de las ideas y los conceptos entre la creatividad (6) y el psicoanálisis.



Referencias Bibliográficas.

1- Rubino, Vicente. (1996). Símbolos y Arquetipos en la Tragedia. Buenos Aires. Editorial Almagesto.

2- Enciclopedia Filosófica Symploké. http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Portada


3- Churba, Carlos. (2005). La Creatividad en la Psicoterapia. IV Congreso Mundial de Psicoterapias. Buenos Aires.

4- Freud, Sigmund. (1981). La Interpretación de los Sueños. Obras Completas. Traducción Lopez Ballesteros. Ediciones Biblioteca Nueva. Madrid. 4ta. Edición

5- Churba, Carlos. (1984). La Creatividad en el Psicoanálisis.

6- Churba, Carlos. (2004) La Creatividad. Un enfoque dinamizador de las personas y las organizaciones. Editorial Dunken. Buenos Aires. 6ta. Edición.